
El ejercicio estimula el músculo pero la alimentación le da los nutrientes para mantenerse fuerte; entrenar construye fuerza, alimentarse bien ayuda a conservarla.
No solo hay que mover el músculo, también hay que alimentarlo para llegar a mayores con fuerza y autonomía.
Si empezamos a hacer ejercicio a partir de los 30-40 años potenciamos la ganancia de masa muscular, prevenimos enfermedades cardiovasculares, conseguimos una independencia y calidad de vida con huesos fuertes, y una mejora en el equilibrio y movilidad.
